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"Varias de las entrevistas incluidas en éste libro fueron realizadas recientemente y algunas no. Otras tantas formaron parte del primer libro de la banda, la edición autogestiva de 2001 que hoy considero significativa a nivel recopilatorio, pero que no reflejaba la enorme dimensión de la banda en cuanto al legado artístico. En esta re-edición ampliada tiene un plus triste con la inesperada muerte de mi querido Pil a quien sin lugar a dudas va dedicado este libro". Esteban Cavanna,  mayo 2022.

Uno, Dos, Ultraviolento: La Historia de Los Violadores” es el primer libro en abordar el desarrollo local de este movimiento, y es el resultado de una intensa investigación que lleva más de 20 años y en la que participaron los propios integrantes del grupo, 7 periodistas especializados, 11 productores y 30 artistas nacionales e internacionales.  

Como nunca antes, la juventud habita un mundo propio que no se corresponde con el orden moral y los valores establecidos por el régimen militar. Por esta razón, los jóvenes se vuelven un grupo social peligroso.

Desde 1978 encontramos en Buenos Aires expresiones artísticas abocadas a demoler la breve historia del rock local y comenzar de nuevo. El punto en común no tenía que ver con un sonido en particular, sino con la determinación compartida de cortar toda relación con el pasado.

En 40 años de carrera la banda grabó 10 discos de estudio, 1 maxi y 3 discos en vivo. Y fueron publicadas 3 compilaciones (uno de ellos doble), 1 tributo y 2 box set con varios discos.

Sus canciones fueron publicadas en Chile, Uruguay, México, Perú, Costa Rica, España, Venezuela y Finlandia.    

Otro de sus ejes de este libro es el estudio del cuestionado Festival de la Solidaridad Latinoamericana organizado por la dictadura en Obras, en el que participó un grupo de artistas que dejó pasar la posibilidad histórica de decirle al mundo que, entre otras atrocidades, a 200 metros de allí, en la ESMA, estaban naciendo bebés en cautiverio y picaneaban y asesinaban personas.

Entre esos artistas estaba Charly García y un grupo de talentosos periodistas que interpretaron que canciones como Los Dinosaurios o Alicia en el País de las Maravillas eran himnos de resistencia, instalando en la memoria colectiva un recuerdo falso.

En aquellos años de plomo existió en Buenos Aires un puñado de bandas de punk-rock (y una de metal, V8), que no habló a través de metáforas ni en voz baja, y que se jugó la vida en cada presentación: Los Laxantes, Los Baraja, Los Pillos, Comando Suicida, Diana Nylon, Geniol con Coca, Muerte Civil, Los Inadaptados, Trixy y los Maniáticos. Todos ellos fueron perseguidos por la policía y arrestados con frecuencia bajo cargos como desacato, resistencia a la autoridad y disturbios, por exhibir actitudes de rechazo directo ante las normas autoritarias que imponían las fuerzas armadas y la policía. Entre esas normas, encontramos las generadas por el colaboracionismo del silencio de civiles y de medios de comunicación.

Los Violadores comenzaron su carrera como una lucha relacionada con la expresión, los espacios, la bronca contenida y el aburrimiento. Se ganaron en un lugar en donde no había nada y mucho menos espacio para ellos. Sabían que iban a tener problemas con la censura, la policía, los lugares para tocar y más aún, para grabar un disco. Estos contratiempos fueron los motivadores para seguir adelante, y el resultado está a la vista en estas páginas. Compusieron y arreglaron una pila de canciones geniales y pegadizas, algo que ninguna otra banda del género logró igualar.